Probablemente por este nombre no lo conozcas, pero Edward Thatch es también conocido como el temible Barbanegra, el mítico pirata que causó temor en los mares y aunque su nombre resulta familiar, pocos son los que saben realmente quién fue él y cómo llegó a convertirse en pirata, además de saber cómo fue su muerte, hay mucho misterio en torno a él que intentaremos revelar en el siguiente artículo.

Descubre el pasado desconocido de Barbanegra

Continúa leyendo para que descubras todo sobre este fascinante personaje que marcó la historia.

Aunque por El Caribe y las Indias Occidentales pasaron numerosas piratas, antes y después de Barbanegra, él sería el único cuyo temor lo dotaría una popularidad increíble entre los navegantes, siendo uno de los más grandes criminales de las Américas Coloniales.

Todo lo que se sabe respecto a él antes de ser un pirata sigue siendo puras suposiciones. Se dice que Thatch nació a finales del siglo XVII, en la ciudad de Bristol.

También se dice que formaba parte de una familia que estaba bien económicamente, ya que este pirata no era sinónimo de ignorancia, puesto que sabía escribir y leer, algo que solo aquellos de muy alta clase sabían hacer.

Por otra parte también existe la posibilidad de que se enlistara en la Royal Navy al comenzar la guerra de Sucesión española, siendo de esta forma como llegaría al mundo de las aguas.

No obstante, su vida comenzaría a formarse cuando se conoce por primera vez sus actividades de piratería. Esto bajo el mandato de Benjamín Hornigold, un popular bandido de la época y junto a él, el temible Barbanegra se convertiría en pirata.

Un apodo a su altura

Para 1717 y durante el otoño, Barbanegra saquearía el litoral de Estados Unidos. Abordaría al menos quince barcos amarrados en Charleston, Nueva York, Boston y Filadelfia en tan solo 3 semanas. Después iría a las aguas del Caribe para protegerse de la llegada del invierno.

Su barco tendría el nombre de Queen Anne’s Revenge y este se convertiría en su buque insignia. Se adueñaría de este negrero francés cuando se encontraba por las Antillas Menores, el cual era conocido como La Concorde y después él rebautizaría, estas eran las mejores naves debido a su velocidad y a sus grandes bodegas. Para ese entonces, ya tendría bajo sus órdenes al menos 250 hombres.

Por esa época, sería el rey Jorge I quien decretaría amnistía a todos los piratas que dejaran sus actividades bandidas con la finalidad de terminar con esta creciente amenaza. Y para aquellos que volvieran a caer en estos actos de piratería, serían castigados con la horca, con amputaciones y otros castigos severos.

Solo quedaron algunos capitanes con sus actividades, siendo Barbanegra el que más destacaría entre todos ellos.

Su persecución era intensa mientras que él cometía una serie de atracos continuos. Llevaría sus asaltos a colonias de Francia, como la de Guadalupe, San Cristóbal y Nieves, entre otras y en las colonias inglesas, como las islas Vírgenes. De igual forma cometería actos delictivos en las colonias españolas que estaban en el golfo de México, lo cual le daría el apodo de «El gran diablo«.

Un excelente intimidador

Aunque era un pirata violento, Barbanegra prefería la intimidación dado que hacía más fácil robar el botín, dado que se lo entregaban a si sin más.

Esto lo conseguía gracias a lo inmenso de su buque, a la bandera de color negro que usaba, en la cual se apreciaba un esqueleto, con una copa y alanceando un corazón que sangraba, todo con la finalidad de generar temor.

Incluso bloquearía y extorsionaría Charleston, de la cual conseguiría una buena ganancia sin la necesidad de disparar una sola bala.

Su imagen también generaba este temor, dado que lo oscuro de su barba la adornaba con cintas de colores, vistiendo completamente de negro, con armas por todas partes y con mechas de cáñamo ardiendo por debo de su tricornio, hacían que sus ataques fueran más fáciles.

El fin del pirata

Después de bloquear Charleston sería el pirata más perseguido, por lo que buscó refugio en Carolina del Norte, aceptando del gobernador Eden el indulto, comprándose tierras y una casa, casándose incluso con la hija de un terrateniente de la localidad y decidiendo dejar la piratería.

No obstante y con el paso de los días volvería a cometer los mismos actos, por lo que los habitantes ya cansados, fueron hasta el gobernador de Virginia para que hiciera justicia. El gobernador ordenaría a Robert Maynard la captura de Thatch, ya fuera vivo o muerto.

El enfrentamiento se daría el 1718, una lucha que según se sabe, fue violenta y salvaje por parte de ambos bandos, sin embargo Barbanegra caería abatido al recibir varias heridas que lo dejaron sangrando. Robert lo decapitaría y colocaría su cabeza el bauprés y su cuerpo sería lanzado al mar, hasta llegar a Virginia.

Su terror duraría al menos dos años, donde se le acusaba de numerosos asaltos y aunque no fue el de mayor éxito, fue el que tuvo una vida que lo convertiría en un personaje conocido a lo largo de la historia.

Actualmente su nombre es reconocido por cualquier persona aunque conozca poco de su historia. Su fama habla por sí sola, siendo uno de los piratas más recordados con temor en aquella época que lo tuvo navegando con astucia, altanería, descaro e intimidación sus aguas.